sexo con mi cuñada

Hombre, 45 años

mi cuñada llevaba separada más o menos un año y nos visitaba periódicamente. en una de esas oportunidades nos quedamos conversando hasta tarde junto con mi esposa, sirviéndonos unos tragos como de costumbre en el living, sentados los tres en un mismo sillón, estando yo al medio. mi esposa siempre que se servía algún licor el sueño la vencía y se dormía rápidamente. seguimos conversando con mi cuñada hasta que en un momento ella tocó el tema de su separación, comentándome que no se explicaba que pudo haber sucedido para que la abandonaran. como estábamos con unos tragos me atreví a decirle, en tono de broma, que a lo mejor había fallado en la cama. ella me miró algo sorprendida pero, siguió en tono de broma, y me dijo que podría haber sido. en seguida me dijo que por lo que sabía, mi esposa y yo nos entendíamos muy bien en eso, porque ellas se contaban casi todo, por eso lo sabía. ya más relajado le pregunté que como fue su relación sexual con su ex. ella me dijo que era normal, nada extraordinario, siempre igual. cómo igual, le pregunté. bueno, me dijo, normal no más. yo insistí, dime que era lo normal. tomó otro trago y me dijo, bueno lo normal, yo abajo y el arriba. y que más, le pregunté. bueno, eso, respondió ella, eso y nada más. con los tragos demás y con el curso que había tomado la conversación, le dije: eso lo explica todo, eran fomes y sin gracia, no hacían nada más, por eso se aburrieron. ella me miró y me dijo: y que más íbamos a hacer. yo le dije hay tantas cosas que se pueden hacer para mantener una relación más ardiente. y ella me dijo: como qué. cómo no vas a saber que más, le dije y ella me volvió a decir: que más. bueno, acariciarte y tu también a él, hacer juegos eróticos y otras cosas. no me lo imagino, dijo ella. yo le dije que si acaso debía explicárselo claramente, y sobre la misma le pregunté si nunca se lo había chupado o si a ella tampoco se la habían chupado, si nunca se lo habían metido por atrás, si nunca se había puesto en cuatro pies o si le habían metido las manos por debajo de la mesas mientras estábamos en reuniones familiares o si ella le había tomado el pene en las mismas condiciones: agacho la vista y me dijo, como ustedes lo hacen, yo nunca lo he hecho. eso fue entonces lo que los alejó le dije. ella me miró y me dijo, la verdad es que no sé como hacerlo. yo ya estaba caliente pues ella todavía conserva una buena figura, buenas tetas y un culito redondito y paradito y le dije: quieres que te enseñe. ella me miró y me dijo: aquí, con mi hermana durmiendo a nuestro lado? estás loco. sin decirle nada, le tomé su mano y se la puse encima de mi pantalón para que sintiera como estaba mi pene y le dije, así es más emocionante y te vas a excitar más. ella me acarició suavemente y noté que su respiración se aceleraba, y que más, me preguntó. yo me abrí el pantalón y deje escapar mi pene que estaba hinchado y jugoso y le dije, acaricialo y chupamelo y tomándola de su cabeza le guié para que lo hiciera. empezó a chupármelo suavemente y recorriéndole todo con su lengua que la sentía ardiente, le dije que se acomodara de manera que quedara sentada mirándonos de frente y le levanté su ropa y me fui directo a su conchita, usaba unos collales diminutos por lo que fue fácil acariciarle su labios jugosos y jugar con su clítoris. estuvimos varios minutos acariándonos y ella me lo chupaba de manera exquisita lo que me tenía super caliente y faltaba poco para que le diera todo mi semen. le pregunté si quería que se lo metiera en su conchita jugosa y ella me dijo, pero cómo si mi hermana está durmiendo a nuestro lado. mi esposa estaba recostada un poco en mi hombro, le corrí su cabeza a un lado y la acomodé en el sillón, donde siguió durmiendo. levantate, le susurré a mi cuñada y agáchate para metertelo. lo hizo y yo me paré y tomándola de sus caderas acomodé mi pene y se lo introduje todo y empezamos a bombear suavemente al principio y después aceleramos hasta que acabé dentro de ella al mismo tiempo que ella lanzaba todos sus fluidos con unos gemidos que al escucharlos más me calentaban y más fuerte le dábamos. terminamos y le dije que iba a despertar a mi esposa para que fuera a acostarse. así lo hice y le dijimos que nosotros nos íbamos a tomar un café y subiríamos. una vez que sentimos que se acostó, nos fuimos a la cocina y ella se arrodilló y empezó a chupármelo otra vez hasta que me lo dejó duro de nuevo y me recosté sobre el suelo de la cocina y le dije, ven y montame. ella obedeció y se lo introdujo todo lo que más pudo y nos volvimos a correr una y dos veces, hasta que quedamos exhaustos y decidimos que ahora nos iríamos a dormir. al día siguiente, antes de irse me dijo que nunca se había sentido tan caliente como esa noche y me hizo prometerle que cada vez que volviera tendría que cogérmela y enseñarle más formas de gozar. de hecho cada vez que vuelve, siempre se sienta a mi lado y cada vez que vemos tv, pide una frazada para que nos abriguemos los tres y apenas tiene oportunidad, me saca el pene y me masturba haciéndome acabar en más de una oportunidad en sus manos y apenas se duerme mi esposa la tengo que coger de distintas formas, llegando a veces a coger en la cama donde mi esposa está durmiendo he incluso una vez que ella sintió que yo estaba cogiéndome a mi esposa, esperó que fuera al baño a limpiarme y como si no hubiese sentido nada, me dijo si la acompañaba a buscarnos un café por que sentía frío, mi esposa escuchó y nos dijo que le lleváramos uno a ella también pero como sabíamos que se dormiría pronto, en la cocina ella empezó a chupármelo hasta que logró que se parara nuevamente y tomándose de mis hombros hicimos una paraguaya de miedo. cuando subimos con los cafés, antes de irse a su cama, me confesó: tu pico es tan rico como contaba mi hermana y ahora yo también lo estoy gozando y no te voy a dejar que no me cojas y me lo des cada vez que venga, porque ahora también es mío. de esto ya llevamos como cinco años cogiendo de todas las formas y circunstancias que se puedan imaginar y que en otras confesiones les contaré.

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